10 actividades y manualidades para entretener a los niños durante un viaje

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10 actividades y manualidades para entretener a los niños durante un viaje

Un viaje en familia puede hacerse largo cuando los niños tienen que pasar varias horas sentados. En el coche, el avión, el tren o un ferry, llega un momento en el que mirar por la ventana deja de ser suficiente y aparece la pregunta de siempre: “¿Cuánto falta?”.

Tener preparadas algunas actividades para niños en un viaje puede evitar buena parte de ese aburrimiento. Y no hace falta llenar la maleta de juguetes ni depender de una pantalla. Con unas hojas, colores, pegatinas y un poco de imaginación se pueden preparar propuestas sencillas para que el trayecto también forme parte de las vacaciones.

Estas diez ideas ocupan poco espacio, se pueden adaptar a distintas edades y permiten alternar momentos de creatividad con juegos más tranquilos.

cute boy drawing with color pencils , kid learning concept

¿Por qué preparar actividades para los niños antes de viajar?

Cuando se organiza un viaje familiar, es fácil centrarse en la ropa, la documentación y todo lo necesario para llegar al destino. El entretenimiento suele quedar para el último momento.

Sin embargo, llevar algunas propuestas preparadas resulta práctico cuando toca esperar o el trayecto empieza a hacerse pesado. Además, tener varias opciones permite cambiar de actividad sin cargar con demasiadas cosas.

Y algunas tienen un añadido especial: pueden convertirse en recuerdos de las vacaciones. Un dibujo, un mapa lleno de pegatinas o un pequeño cuaderno pueden acabar teniendo más valor para un niño que un juguete comprado expresamente para el viaje.

10 actividades para niños durante un viaje

No todas las propuestas funcionan igual para todas las edades. Lo mejor es combinar actividades que puedan hacer sentados con otras que impliquen observar, imaginar o conversar.

1. Crear un pequeño cuaderno de viaje

Un cuaderno pequeño puede acompañar al niño durante todo el viaje. Antes de salir, deja algunas páginas para dibujar, escribir o pegar recuerdos.

Puede anotar el lugar de partida, dibujar algo que vea por el camino o escribir qué espera encontrar al llegar. Los más pequeños pueden limitarse a colorear o hacer dibujos.

Una buena idea es reservar varias páginas para completar después del viaje. Así, el cuaderno termina contando una pequeña historia de las vacaciones.

2. Preparar dibujos para colorear

Unas cuantas láminas y lápices de colores ocupan muy poco y permiten tener una actividad lista en cuestión de segundos.

Para hacerlas más atractivas, elige dibujos relacionados con el viaje: animales, vehículos, paisajes, mapas o lugares que vayáis a visitar. También puedes guardar varias hojas en una carpeta y sacarlas poco a poco, en lugar de entregarlas todas al principio.

3. Hacer un mapa del recorrido

Si al niño le interesa saber por dónde vais, un mapa puede convertirse en un pequeño juego.

Marca previamente el punto de partida y el destino y deja que vaya siguiendo el recorrido. Puede añadir pegatinas, dibujar lo que encuentra o marcar ciudades, montañas, puertos y otros lugares que reconozca.

Incluso podéis convertirlo en una misión: conseguir una pegatina cada vez que paséis por uno de los puntos señalados.

4. Jugar a buscar cosas por el camino

Para este juego no hace falta llevar ningún material. Basta con preparar una lista de elementos que los niños tengan que localizar.

Por ejemplo: un coche rojo, una bicicleta, un animal, una señal determinada, un barco o una nube con una forma curiosa.

Con niños pequeños funcionan mejor los dibujos. Los mayores pueden tener una lista más difícil o incluso competir por ver quién encuentra primero todos los elementos.

5. Llevar figuras de origami sencillas

Unos cuantos cuadrados de papel pueden dar bastante juego. Durante el trayecto podéis hacer barcos, aviones, animales u otras figuras fáciles.

Eso sí, es mejor elegir modelos sencillos y que no requieran demasiados pasos. Llevar las instrucciones impresas también ayuda si nadie recuerda cómo hacer la figura.

Si el niño ya domina alguna, puede convertirse en el profesor y enseñar al resto de la familia.

6. Inventar historias a partir de dibujos

Aquí solo hacen falta papel y lápices. Pide al niño que dibuje tres cosas al azar, como un barco, un gato y una isla. Después, entre todos, hay que inventar una historia que las incluya.

Cada persona puede añadir una parte del relato o dibujar una escena diferente.

Y no pasa nada si la historia termina siendo completamente distinta de lo que imaginabais al principio. De hecho, ahí suele estar la gracia.

7. Preparar tarjetas con pequeños retos

Antes de salir, escribe varios retos en tarjetas y guárdalos en un sobre. Sacar una cada cierto tiempo convierte la actividad en una pequeña sorpresa.

Algunas propuestas pueden ser:

  • Dibuja algo que hayas visto durante el viaje.
  • Inventa el nombre de una isla.
  • Busca tres objetos azules.
  • Crea un animal usando formas geométricas.
  • Inventa un personaje que pueda viajar al espacio.
  • Escribe cinco cosas que quieras hacer al llegar.

Puedes adaptar la dificultad a la edad y preparar más tarjetas de las que probablemente necesitéis.

8. Crear un collage de vacaciones

Esta propuesta puede empezar durante una parada o incluso después del viaje, pero merece la pena preparar los materiales con antelación.

Unas hojas de colores, pegatinas, recortes y una cartulina pequeña son suficientes para empezar. Después podéis añadir fotografías, entradas, dibujos u otros recuerdos cuando volváis a casa.

El resultado será un recuerdo creado por los propios niños y no simplemente otro objeto más de la maleta.

9. Jugar con palabras

Cuando no hay espacio para sacar papel y colores, los juegos de palabras son una alternativa sencilla.

Podéis jugar a las palabras encadenadas, decir nombres de animales que empiecen por una determinada letra o buscar palabras relacionadas con el mar, los viajes o el lugar de destino.

Las adivinanzas también funcionan muy bien. Una persona piensa en un objeto y los demás tienen que descubrirlo a partir de varias pistas.

10. Preparar una manualidad como recuerdo

No es necesario intentar terminar una manualidad complicada durante el trayecto. Una postal, un marcapáginas o una tarjeta decorada pueden ser suficientes.

Antes de salir, podéis decidir qué recuerdo queréis preparar y dejar que los niños piensen en el diseño mientras viajáis. Después, durante una parada o al llegar al alojamiento, tendrán tiempo para terminarlo.

Qué llevar en una pequeña bolsa de manualidades

No necesitas una maleta aparte. Un estuche o una bolsa pequeña es suficiente.

Puedes incluir:

  • hojas de papel;
  • un cuaderno;
  • lápices de colores;
  • algunos rotuladores;
  • pegatinas;
  • cartulinas pequeñas;
  • pegamento en barra;
  • sobres;
  • plantillas impresas;
  • tijeras infantiles, si la edad y las condiciones del viaje lo permiten.

La clave es no llevar material por llevar. Los mismos lápices pueden servir para dibujar, colorear, completar el mapa o resolver retos.

Si vais justos de espacio, prepara cada actividad en un sobre diferente. Así tendrás todo organizado y podrás sacar una propuesta sin revolver la bolsa entera.

Cómo adaptar las actividades según la duración del viaje

Para un trayecto corto probablemente basten un cuaderno y un par de juegos. Si vais a pasar varias horas viajando, es mejor guardar algunas actividades para más adelante.

Una estrategia sencilla consiste en empezar con una propuesta tranquila, dejar otras para cuando aparezca el aburrimiento y reservar alguna especialmente atractiva para la última parte del trayecto.

En un viaje en barco hay más posibilidades de alternar las manualidades con la observación del entorno. Si parte de las vacaciones incluye un ferry a Cerdeña, por ejemplo, el cuaderno de viaje puede servir para dibujar lo que ven durante la travesía o anotar aquello que más les llama la atención.

En aeropuertos, estaciones y otras esperas funcionan mejor las actividades rápidas: unas tarjetas de retos, un juego de palabras o unas láminas para colorear.

Algunos trucos para que las manualidades funcionen durante un viaje

Una actividad que funciona en casa no necesariamente resulta cómoda dentro de un coche o un avión. Antes de preparar la bolsa, piensa en el espacio disponible y en las condiciones del trayecto.

Evita materiales que puedan derramarse, manchar o perderse con facilidad. También conviene escoger propuestas que no necesiten demasiadas piezas.

La edad importa. Una actividad demasiado sencilla puede aburrir a un niño mayor, mientras que una manualidad con demasiados pasos puede frustrar a uno pequeño.

Y no saques todo de golpe. Si tienes varias opciones preparadas, ve ofreciéndolas cuando realmente hagan falta.

Por último, deja que los niños hagan las actividades a su manera. El dibujo no tiene que quedar perfecto ni el barco de papel parecerse al de la plantilla. Lo importante es que tengan algo divertido que hacer y que ese rato también forme parte del viaje.

Con un poco de papel también se puede viajar

No hace falta planificar entretenimiento para cada minuto del trayecto. Unas pocas herramientas y varias ideas bien escogidas pueden ser suficientes para superar esas horas en las que el viaje empieza a hacerse largo.

Además, algunas actividades terminan formando parte de las propias vacaciones. Quizá dentro de unos años no recuerden cuánto duró aquel trayecto, pero sí el mapa lleno de pegatinas, el animal de origami que hicieron durante la travesía o el cuaderno que fueron completando por el camino.

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